
Al menos veinte compañías de todo el mundo están trabajado en la fabricación de las vacunas para combatir la gripe A; sin embargo, hasta el momento, la Comisión Europea sólo ha autorizado la comercialización en Europa de tres de ellas: 'Pandemrix', 'Focetria' y ‘Celvapan’, desarrolladas por la farmacéutica británica GlaxoSmithKline (GSK), la suiza Novartis y la estadounidense Baxter, respectivamente. El Comité ha recomendado dos dosis de la vacuna, con intervalos de tres semanas. No obstante, la estrategia de vacunación deberá ser decidida por el Gobierno de cada país de la UE.
Por su parte, la Agencia del Medicamento estadounidense ha aprobado cuatro vacunas contra la nueva gripe. Se trata de las fabricadas por Novartis, Sanofi, CSL y MedImmune, compañías que tienen "una gran experiencia en la fabricación de vacunas contra la gripe estacional", según la agencia.
Existen dos presentaciones de la vacuna: la común, inyectada, y otra inhalada. Las primeras pruebas advierten de que la fórmula convencional puede causar malestar, fiebre, enrojecimiento en la zona del pinchazo y fatiga pasajera después de la inoculación (igual que con la vacuna de la gripe estacional). La inhalada puede producir también congestión nasal o malestar.
En Estados Unidos se ha empezado a aplicar desde el pasado 5 de octubre la vacuna FluMist nasal, que únicamente puede ser utilizada por individuos sanos con edades comprendidas entre los 2 y los 49 años. Esto excluye a parte de la población considerada 'de riesgo' por el Departamento de Salud de Estados Unidos, como los bebés, las embarazadas o los mayores de 50 que padezcan problemas respiratorios.
Los laboratorios farmacéuticos y la Organización Mundial de la Salud son los encargados de identificar anualmente la cepa de la influenza. Esta labor suele realizarse dos veces al año: una para el hemisferio norte y otra para el hemisferio sur. En el caso de la gripe A, la investigación de la variante H1N1 les ha permitido aislar sus componentes para comenzar el proceso científico que permite la creación de los antivirales. Una vez descubierta la nueva cepa, comienzan una serie de etapas para la fabricación de la vacuna, que estará lista en cinco o seis meses:
La aprobación reglamentaria es imprescindible antes de que una vacuna pueda expenderse o administrarse a las personas; cada país tiene sus propias reglas al respecto. Si la vacuna se elabora siguiendo los mismos procedimientos que se aplican con la vacuna antigripal estacional, y en la misma fábrica, esta etapa puede ser muy rápida (de uno a dos días). En algunos países, los organismos de reglamentación pueden exigir estudios clínicos antes de aprobar la vacuna, lo que prolonga el tiempo para poder empezar a utilizarla. En las mejores condiciones posibles, todo el proceso puede llevarse a cabo en cinco o seis meses. Sólo entonces se podrá empezar a distribuir y utilizar la vacuna antipandémica.
La Agencia Europea del Medicamento (EMEA) ha asegurado que los primeros resultados de los ensayos clínicos de la vacuna contra el virus A/H1N1 han demostrado su eficacia, que ha generado una respuesta inmune en el 96% de los voluntarios que la probaron. Bastará un solo pinchazo y esperar entre ocho y diez días para que los adultos estén protegidos frente a la gripe pandémica. No obstante, lo niños menores de nueve años precisarán una dosis de refuerzo para ayudar a su sistema inmunológico frente al nuevo virus.