La Vuelta a España vuelve a Euskadi
También servirá para que corredores que vieron cercenadas sus posibilidades de hacer un gran Tour de Francia dispongan de una segunda oportunidad en una prueba diferente a la francesa. Son los casos de Jürgen Van den Broeck, Bradley Wiggins o Janez Brajkovic.
Esos nombres se añadían a la lista de aspirantes a poder 'hacer un buen Tour', una de esas frases que no se sabe muy bien qué esconde en sus palabras, puesto que ninguno de ellos estaba capacitado para poder ganarlo.
No serán los únicos reencuentros que van a darse este sábado en Benidorm, en esa contrarreloj inicial de 16 kilómetros que servirá para poner en marcha una Vuelta que tiene muchas trampas, como siempre, en la carretera. A ellas se unen las que puedan producirse entre los nombres que salen con aspiraciones de triunfo.
A la espera del rendimiento de los corredores que hemos citado, hay un nombre que sobrevuela por encima de todos los demás. Se trata del ruso Denis Menchov, ganador en dos ocasiones de la Vuelta a España, una de ellas por descalificación de Roberto Heras, que también sabe cómo ganar el Giro, en el que ha sido séptimo este año, y que no ha corrido el Tour.
Demasiados ingredientes como para no colocarle en lo más alto entre los favoritos. Si Menchov está bien, con una contrarreloj como la de Salamanca, de 40 kilómetros, se encontrará en una posición privilegiada.
Decíamos que quedaban más reencuentros, como el de los corredores que estuvieron en el Giro, Igor Anton, Joaquín Rodríguez, Michele Scarponi y Vincenzo Nibali, que volverán a verse las caras en una Vuelta a España en la que hace un año fueron protagonistas. Si nos basamos en lo que vimos entonces -no será nada fácil que los tres muestren el mismo nivel que tuvieron en 2010-, habrá que contar con ellos.
Para Igor Anton y Joaquín Rodríguez el diseño de la prueba es ideal. Etapas en alto, llegadas nerviosas y solo una contrarreloj, aunque resulte larga para los intereses deportivos de ambos. La clave estará para los tres en las prestaciones deportivas que sean capaces de desarrollar. Nibali es el más regular, Anton el mejor escalador y Joaquín Rodríguez el que más experiencia acumula.
Estamos ante una Vuelta a España que no tiene un favorito claro
Aquí no hablamos, como en el Giro, de un Alberto Contador pletórico, ni tampoco de Andy Schleck y Cadel Evans a la hora de pensar en el Tour.
Nos centramos en nombres que no conocen, salvo en el caso de Menchov y Nibali, lo que es ganar una carrera de tres semanas, que son palabras mayores en el mundo del ciclismo. Conseguir la regularidad suficiente que le permita a un corredor ganar Tour, Vuelta o Giro no es sencillo. Tienen que juntarse muchas situaciones. La principal de ella, que estemos ante un ciclista pletórico de forma.
Cascada de finales en alto
Nos queda un nombre, especial, el de Carlos Sastre, vencedor de un Tour, que salvo que haya dado un cambio total a su trayectoria en la presente temporada no estará con los que manden en la prueba.
El caso de Michel Scarponi también es especial
Su rendimiento en el Giro lo conocemos. Ahora hay que verle en otra prueba diferente, con una montaña que no marcará tantas diferencias como las que se producían en Italia.
La otra parte decisiva de la Vuelta es el recorrido, que se mantiene en los parámetros habituales de los últimos años: hay un hostigamiento, deportivo, constante, desde el primer día, desde esa contrarreloj por equipos, hasta la etapa que llegará a Vitoria, con muchos momentos de tensión, con jornadas complicadas.
Una carrera de tres semanas que en su cuarta etapa tiene una llegada a Sierra Nevada está muy marcada antes de ponerse en marcha. Se corre el riesgo de que unos cuantos corredores queden descartados cuando la Vuelta no se haya desperezado.
A partir de la montaña granadina tendremos de todo. Desde finales como el Valdepeñas de Jaén pasando por La Covatilla, Cabeza de Manzaneda, Lagos de Somiedo, El Angliru, Peña Cabarga o la contrarreloj de Salamanca. Una auténtica cascada de llegadas en alto que no resultan, la mayoría de ellas, demoledoras, pero que a base repetirse complicarán mucho a quienes quieran ganar en Madrid.
Podemos estar, con la participación que hay y las llegadas en alto previstas, ante una carrera incontrolable, imprevisible, de resultado muy incierto en la que unos cuantos corredores se encuentren ante la ocasión de su vida de ganar una gran prueba por etapas.
No es el Tour, ni tampoco el Giro, pero hay que ganar la Vuelta
Son muchos los que lo han intentado y pocos los que han conseguido imponerse en ella. Precisamente en ese descontrol que se anuncia es donde reside la mayor parte del atractivo que tiene la carrera, que regresa a Euskadi y que sale condicionada por el rendimiento de Denis Menchov y de su equipo, Geox, que ha estado desterrado de un buen número de frentes del ciclismo mundial
Peter Sagan
John Degenkolb
Nicolas Maes
Pim Ligthart
Christopher Sutton
Vicente Reynes
Juan José Haedo
Sergey Lagutin
Nicolas Roche
Jakob Fuglsang
Lloyd Mondory
Robert Kiserlovski
Fredrik Kessiakoff
Fabio Andrés Duarte
Aliaksandr Kuschynski
Aleksejs Saramotins
Thomas Rohregger
Tiago Machado
Volodymir Gustov
Mathias Frank
Przemyslav Niemiec
Tanel Kangert
Matthew Busche
Yukihiro Doi
LEOPARD TREK